Es ampliamente reconocido que los clientes más pobres necesitan más que servicios financieros para superar sus condiciones de pobreza. En primera instancia ellos necesitan solucionar sus problemas de salud y malnutrición. Luego ellos tienen que tomar decisiones complicadas en función a como obtener sus ingresos, ya sea a través del desarrollo de sus propias empresas, qué tipo de tecnologías adoptar, dónde producir y vender, cómo reaccionar ante los eventuales problemas, cómo manejar múltiples demandas ante limitados recursos de efectivo y cómo construir sus activos para asegurar inversiones más grandes. En ese sentido, se consideraría como una situación ideal aquella en que los hogares rurales pueden recibir una combinación coordinada de servicios para mejorar su salud, nutrición, planificación familiar, educación actividades comerciales, entre otras.
Muchas organizaciones de desarrollo que proporcionan servicios de microfinanzas también proveen otros servicios. Sin embargo, ellos necesitan cubrir sus costos y permanecer viables financieramente, lo cual deja por resolver algunas interrogantes respecto a si los servicios no bancarios pueden ser proporcionados sobre una base sostenible. Hay un número de exitosos modelos de “crédito con educación”, los cuales usan un enfoque grupal para las microfinanzas lo cual representa una oportunidad de brindar a los clientes servicios de educación a bajo costo. En los años recientes también se ha dado un creciente interés en brindar servicios de desarrollo de negocios sobre una base comercial; la experiencia e innovaciones en este campo se han ido incrementando favorablemente en este campo.