La pobreza, el hambre y los bajos niveles de salud son parte de un mismo círculo vicioso. La gente que sufre de hambre o está enferma no puede generar ingresos a través de su trabajo o realizar sus actividades productivas. Esta situación puede entrampar a las personas en el hambre, la miseria y la enfermedad por varias generaciones. Los proveedores de servicios financieros especializados para la gente pobre, reconocen estos problemas y en ese sentido, frecuentemente ofrecen otros servicios no financieros para poder mejorar las circunstancias de sus clientes.
Una de las metodologías más aplicadas en las microfinanzas, que consiste en reunir a la gente en grupos para procesar sus transacciones financieras, también ofrece una excelente oportunidad para poder proveer otros servicios como educación en salud y nutrición. En particular, considerando las secuelas y los grandes daños causados por pandemias como el SIDA, es importante que se aproveche cualquier oportunidad posible para poder combatirlas. Considerando que el personal de entidades financieras no necesariamente es experto en temas de salud y nutrición, el material informativo que proveemos en esta sección representa una ayuda a aquellos funcionarios, no especialistas, en poder comunicar conocimientos esenciales de salud a sus clientes.