Existen numerosas razones para considerar la transferencia de riesgos como un tema relevante para los países en desarrollo. Una de las razones más importante es representada por los desastres naturales. Estos impiden el proceso de desarrollo y empujan a muchos hogares a la pobreza; asimismo, movilizan importantes recursos fiscales de estos países. Muchos de estos desastres naturales son directamente relacionados a fenómenos climatológicos. Eventos asociados con el mal clima tienen impactos devastadores en la agricultura y consecuentemente en todas aquellas actividades y personas que dependen de ella. A pesar de este vínculo tan fuerte entre el clima, los medios de vida de la gente pobre, y el desarrollo, existen formas efectivas de enfrentar los riesgos asociados al clima de manera anticipada.
Alrededor del mundo, los productores utilizan una serie de mecanismos y estrategias para reducir y manejar el riesgo. Sin embargo, muchas de esas estrategias son ineficientes. Los mayores retos que obstaculizan el desarrollo de los mercados de transferencia de riesgo para pérdidas causadas por eventos climatológicos extremos son: 1) organizar y financiar de manera anticipada las pérdidas correlativas considerables que puedan resultar en una elevada exposición financiera; 2) altos costos de transacción debido a problemas de información asimétrica tales como, riesgo moral y selección adversa. Este último también hace casi imposible brindar seguros agrícolas tradicionales para pequeños productores, debido a los elevados costos fijos de transacción.
Los gobiernos en los países en desarrollo se encuentran buscando formas de atender estos problemas, y nuevos modelos conceptuales vienen siendo desarrollados para facilitar la transferencia de los riesgos climatológicos y reducir sus devastadores efectos.