Las cooperativas de ahorro y crédito están legalmente constituidas como instituciones financieras sin fines de lucro, en su mayoría bajo el amparo y la supervisión de la ley nacional de cooperativas y creadas para satisfacer las necesidades financieras, prioritariamente de ciudadanos de bajos y medianos ingresos, quienes generalmente no pueden obtener estos servicios a través del sistema bancario existente. Las cooperativas también son un medio de enseñanza del valor del ahorro regular y la sabiduría en el uso del crédito. Ellas representan una forma de emponderamiento económico, basada en la habilidad individual de controlar y manejar una institución financiera que provee ahorros, créditos y gestión financiera. Los criterios de asociación se dan por algún factor en común tal como el empleo o el lugar de residencia. Todos los miembros son a su vez propietarios de la cooperativa y cuentan con iguales privilegios, oportunidades y responsabilidades. Típicamente una cooperativa de ahorro y crédito solamente acepta depósitos de sus miembros y a su vez les provee de préstamos. Cada miembro cuenta con el derecho a un voto para la elección de los miembros del comité y la junta directiva. Los miembros de estas instancias elegidas, sirven a la cooperativa dentro de un esquema voluntario o ad honoren.