Un marco legal apropiado para las operaciones financieras es un apoyo significativo para prevenir o minimizar los problemas del sector financiero. La evidencia nos muestra que la ausencia de normas prudentes en algunas áreas clave, puede producir el fracaso de bancos y la inestabilidad sistemática, mientras el establecimiento de leyes formales, claras y fácilmente controlables para las actividades financieras, estimula a los directores a una mejor administración de sus instituciones y facilitan el trabajo de los supervisores. Una debilidad principal de algunos sistemas financieros es que varias instituciones, especialmente las cooperativas y los intermediarios en las áreas rurales, operan completamente fuera de las regulaciones prudenciales. Algunos países tienen una sola regulación en materia bancaria que trata de abarcar todas las normas, pero en muchos países los aspectos operacionales se delegan a notas establecidas por la ley, circulares o simplemente a las decisiones rutinarias de las instituciones de supervisión. Otras fuentes pueden tener un impacto en las actividades de las instituciones financieras, por ejemplo, derecho de sociedades, leyes sobre garantías, de recuperación de créditos y sobre liquidación y bancarrota.