La perspectiva tradicional de las finanzas rurales planteó un gobierno activo en los mercados financieros rurales y presionando fuertemente hacia intervenciones directas, tales como el establecimiento de intermediarios financieros estatales, el subsidio de las tasas de interés y la selección del crédito. Los encargados de las políticas han identificado una gran cantidad de problemas en los mercados financieros rurales y han esperado que estas medidas pudieran estimular el crecimiento y reducir la pobreza rural. Los resultados han sido escasos. La nueva perspectiva de las finanzas rurales, que surgió en los años ochenta, sigue teniendo la misma meta de expansión de utilidades y reducción de la pobreza rural, pero concibiendo un papel más limitado del gobierno, a favor del mercado. Todo esto a través de la eliminación de techos en depósitos y tasas de interés sobre créditos, impulsando las tasas determinadas por el mercado, animando la movilidad del ahorro interno y el desarrollo de un campo de instituciones financieras rurales; liberalizando el sector financiero y apoyando ambientes competitivos.