El término “instituciones de microfinanzas” (IMF) se refiere en particular a los organismos que se han creado específicamente para conceder créditos y prestar otros servicios financieros a clientes con bajos ingresos. En su mayor parte han tenido origen en organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan en comunidades pobres con una fuerte orientación de servicio social. Con frecuencia estas ONG han utilizado el crédito como un instrumento para apoyar las actividades de sus clientes que generan ingresos y, en algunos casos, el crédito ha llegado a convertirse en el principal método de intervención.
“En la actualidad hay una extraordinaria variedad de tipos y combinaciones de clientes, de sistemas de concesión de créditos y de estructuras institucionales que, juntas, y con dificultad, se amparan bajo la gran tienda conocida como microfinanzas. Puede ser útil colocar a la diversidad de especialistas de microfinanzas en una línea continua, que va de la práctica comercial tradicional (con un resultado neto estrictamente financiero) en un extremo, hasta el servicio social tradicional (resultado neto exclusivamente social) en el otro extremo. En el centro se encuentra el nuevo fenómeno de la ‘empresa social’ que se esfuerza por obtener un doble resultado, tratando de alcanzar un equilibrio productivo entre los objetivos comerciales y los objetivos sociales.” (C. Dunford, 2000)